|
La realidad es contundente. Después de casi siete años de crecimiento sostenido, a tasas no vistas en los últimos cincuenta años, no se generó el ahorro público suficiente que permitiese enfrentar, con mayor facilidad, una política de gasto público expansivo. A diferencia de lo que otras economías lograron en este terreno, como la chilena o incluso la mexicana, Colombia no supo ahorrar en los tiempos de vacas gordas.
|